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El papel del dióxido de carbono en la elaboración del vino espumoso

El papel del dióxido de carbono en la elaboración del vino espumoso

Introducción

El vino espumoso es un tipo de vino que se caracteriza por su efervescencia y burbujeo en la boca. Algunos de los ejemplos más conocidos de vino espumoso son el champán, el cava y el prosecco. La elaboración de este tipo de vino es un proceso complicado que implica varias etapas de fermentación. Uno de los componentes más importantes del proceso de elaboración de vino espumoso es el dióxido de carbono. En este artículo, exploraremos el papel del dióxido de carbono en la elaboración de vino espumoso y cómo afecta al sabor y la calidad del vino.

La fermentación alcohólica

La fermentación alcohólica es el primer paso en la elaboración del vino espumoso. Durante este proceso, los azúcares presentes en el mosto se convierten en alcohol y dióxido de carbono. Este proceso se lleva a cabo gracias a la acción de las levaduras, que son microorganismos que transforman los azúcares en alcohol y dióxido de carbono. Durante la fermentación alcohólica, el dióxido de carbono es liberado a la atmósfera.

La fermentación maloláctica

Después de la fermentación alcohólica, el vino se somete a una segunda fermentación conocida como fermentación maloláctica. Durante este proceso, las bacterias convierten el ácido málico presente en el vino en ácido láctico. La fermentación maloláctica tiene varios efectos beneficiosos en el sabor y la calidad del vino. Por ejemplo, reduce la acidez y suaviza el sabor del vino. Sin embargo, esta fermentación no produce dióxido de carbono.

La fermentación en botella

La fermentación en botella es el proceso mediante el cual se crea el dióxido de carbono que produce la efervescencia en el vino espumoso. Después de la fermentación maloláctica, se añade una mezcla de vino, azúcar y levaduras al vino base, y se embotella. La levadura comienza a alimentarse del azúcar y produce alcohol y dióxido de carbono. Como la botella está cerrada, el dióxido de carbono se disuelve en el vino y no escapa a la atmósfera.

El removido y el degüelle

Después de la fermentación en botella, se realiza un proceso conocido como removido. Durante este proceso, las botellas se colocan en unos soportes especiales llamados pupitres, que tienen una inclinación de 45 grados, y se mueven diariamente un octavo de vuelta hacia la posición vertical. Esto se hace para que la levadura que se deposita en el fondo de la botella se desplace hacia el cuello de la botella. Una vez que la levadura ha llegado al cuello de la botella, se realiza el proceso de degüelle. Durante este proceso, la parte superior de la botella se congela y se retira la tapa. La presión del dióxido de carbono expulsa la levadura congelada. El vino se rellena con una pequeña cantidad de licor de expedición, que es una mezcla de vino y azúcar, para reemplazar el vino que se ha perdido durante el proceso de degüelle.

El dióxido de carbono y el sabor del vino

El dióxido de carbono es uno de los componentes más importantes en la elaboración de vino espumoso, ya que crea la efervescencia que caracteriza a este tipo de vino. Sin embargo, el dióxido de carbono no solo afecta al aspecto del vino, sino también al sabor. El dióxido de carbono forma ácido carbónico en el vino, lo que puede aumentar la acidez y disminuir la percepción del sabor y aroma del vino. Es por eso que el tiempo que el vino está en contacto con el dióxido de carbono es importante para el sabor del vino. Si el contacto es demasiado largo, puede disminuir la calidad y el sabor del vino espumoso.

Conclusiones

La elaboración de vino espumoso es un proceso complicado que implica varias etapas de fermentación. El dióxido de carbono juega un papel importante en la elaboración de vino espumoso, ya que produce la efervescencia y el burbujeo característico de este tipo de vino. La formación de dióxido de carbono durante la fermentación en botella es esencial para la creación de vino espumoso. Sin embargo, el dióxido de carbono también puede afectar el sabor del vino, y el contacto excesivo puede reducir la calidad. En resumen, el dióxido de carbono es un componente vital en la elaboración de vino espumoso y su papel debe ser respetado para obtener un vino de alta calidad.