La poda es una de las tareas más importantes en la viticultura, ya que permite controlar el crecimiento y la producción de las cepas, y garantiza la calidad de los vinos. Uno de los elementos más relevantes en la poda son los sarmientos, que son las ramas leñosas que se desarrollan a partir de las yemas y que soportan los racimos de uvas. En este artículo se proporcionarán recomendaciones prácticas para manejar correctamente los sarmientos durante la poda.
Los sarmientos son ramas leñosas que se desarrollan a partir de las yemas de la cepa. Se originan al final de cada ciclo vegetativo, cuando las hojas caen y la planta se prepara para el invierno. Durante estos meses de reposo, los sarmientos se lignifican y adquieren las características que los diferencian de las ramas verdes, como su rigidez y su capacidad para soportar los racimos de uvas.
La poda de los sarmientos es crucial debido a que éstos influyen en la producción de la cepa y en la calidad de los racimos que se obtienen. Por un lado, la cantidad de sarmientos que se dejan en cada cepa determina la cantidad de uvas que ésta puede producir. Por otro, la calidad de los racimos depende del número de sarmientos que soportan cada uno: a mayor número de sarmientos, menor será la calidad de las uvas debido a que éstos no podrán madurar de manera homogénea y presentarán defectos.
Antes de realizar la poda, es importante conocer el tipo de viñedo que se está manejando. De esta forma, se podrá determinar la cantidad de sarmientos que se deben dejar en cada cepa y la forma en que se deben ubicar. Los viñedos pueden ser de dos tipos: en espaldera o en vaso. Los primeros tienen una estructura de soporte que permite que las cepas crezcan de manera horizontal, mientras que los segundos crecen de manera vertical y no tienen un soporte evidente. Dependiendo del tipo de viñedo se deberá realizar la poda de manera diferente.
Una vez que se conoce el tipo de viñedo, se deberá determinar la cantidad de sarmientos que se deben dejar en cada cepa. Esto dependerá del tipo de uva que se esté produciendo y de las condiciones del clima. En general, se deberán dejar entre 6 y 8 sarmientos por cepa, pero esto puede variar dependiendo de los factores mencionados.
Durante la poda, se deben eliminar aquellos sarmientos que no cumplen con las características necesarias para soportar los racimos de uvas. En general, se deben eliminar los sarmientos secundarios, que son aquellos que nacen de las yemas de los sarmientos principales. Estos sarmientos pueden crecer de manera desordenada y afectar la calidad de los racimos.
Una vez que se han eliminado los sarmientos secundarios, se deben orientar y atar los sarmientos principales para que crezcan de manera ordenada y soporten los racimos de manera adecuada. Los sarmientos se deben atar al soporte del viñedo de manera firme, pero sin dañar la corteza de la cepa.
Durante el invierno, los sarmientos se pueden ver afectados por enfermedades o por las condiciones climáticas. Por esta razón, es importante revisarlos periódicamente y tomar medidas para prevenir daños. Por ejemplo, se pueden aplicar tratamientos fungicidas para prevenir enfermedades o se pueden colocar protectores en los sarmientos para evitar que se congelen.
Manejar correctamente los sarmientos durante la poda permitirá aumentar la cantidad de uvas que se producen por cepa. Al dejar un número adecuado de sarmientos y eliminar aquellos que no son necesarios, se garantizará que la cepa tenga suficiente energía para producir y madurar los racimos de manera adecuada.
Al eliminar los sarmientos secundarios y dejar un número adecuado de sarmientos, se garantizará que los racimos de uva reciban la cantidad de nutrientes necesarios para madurar de manera homogénea y sin defectos. Esto, a su vez, se traducirá en vinos de mayor calidad y con características organolépticas más destacadas.
Manejar correctamente los sarmientos durante la poda permitirá facilitar el mantenimiento del viñedo, ya que se evitará la aparición de enfermedades o plagas. Además, los sarmientos no interferirán en la recolección de los racimos de uva ni se entrelazarán entre sí, lo que facilitará la ventilación y la exposición de las hojas al sol.
Los sarmientos son elementos cruciales en la poda de la vid, ya que influyen en la producción y en la calidad de los racimos de uva. Manejarlos correctamente permitirá aumentar la cantidad y la calidad de los racimos, así como facilitar el mantenimiento del viñedo. Para lograrlo, es importante conocer el tipo de viñedo que se está manejando, decidir la cantidad de sarmientos que se deben dejar, eliminar los sarmientos secundarios, orientar y atar los sarmientos principales, y cuidarlos durante el invierno.