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Más allá de la crianza del vino en roble: Explorando alternativas

Más allá de la crianza del vino en roble: Explorando alternativas

Introducción

La crianza del vino en barricas de roble es un proceso muy conocido de añejamiento de la bebida. El uso de estas barricas permite al vino adquirir una serie de características que son muy valoradas por los consumidores. Sin embargo, a lo largo de los años se ha explorado con diferentes materiales para la crianza del vino con el fin de obtener sabores y aromas distintos al tradicional envejecimiento en roble. En este artículo, exploraremos algunas de las alternativas que existen para la crianza del vino en roble.

Barricas de otros tipos de madera

Una de las alternativas más comunes a la crianza en roble es el uso de diferentes tipos de madera para la elaboración de las barricas. La madera de cerezo, por ejemplo, ha sido muy popular en la región de Emilia Romagna en el norte de Italia. La madera de castaño se utiliza en la región de Jerez en España. La madera de fresno ha tenido éxito en la elaboración de vinos blancos y tintos jóvenes en la región francesa de Gasconia.

Las barricas de otras maderas distintas al roble ofrecen el potencial para darle al vino diferentes características, pero uno de los principales inconvenientes es que la elaboración de barricas con diferentes tipos de madera suele ser más cara que la elaboración de barricas de roble. También suelen ofrecer menos flexibilidad en cuanto a la personalización de las características finales del vino.

Uso de barricas de acero inoxidable

Otra alternativa a la crianza en barricas de roble es la fermentación y envejecimiento en barriles de acero inoxidable. El acero inoxidable es un material que no aporta sabor ni aroma al vino, por lo que se utiliza principalmente para obtener vinos más afrutados y frescos. Es una técnica muy utilizada en la producción de vinos blancos y rosados, y en algunos casos en vinos tintos jóvenes.

Los vinos envejecidos en barricas de acero inoxidable ofrecen una acidez más marcada y una mayor presencia de frutas en el bouquet. Además, el proceso de fermentación y envejecimiento en acero inoxidable es mucho más rápido que en barricas de madera, lo que permite a los productores obtener una producción mucho más rápida sin necesidad de esperar a años de envejecimiento.

Uso de barricas de cemento

El uso de barricas de cemento para la crianza del vino es una técnica que se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años. Las barricas de cemento se han utilizado históricamente en la elaboración de vino en Italia y España, pero su uso se ha extendido por todo el mundo.

Entre las principales ventajas de las barricas de cemento se encuentra su capacidad de regular la temperatura, lo que hace posible el control del proceso de fermentación. Además, la porosidad del cemento permite una oxigenación controlada del vino durante su envejecimiento, lo que contribuye a darle una mayor complejidad y profundidad al vino.

Los vinos elaborados en barricas de cemento suelen tener una presencia de frutas más destacada y un sabor más suave, redondo y equilibrado que aquellos envejecidos en barricas de roble. Sin embargo, el uso de barricas de cemento también tiene ciertas desventajas, como la necesidad de limpieza más intensiva debido a la porosidad del material.

Uso de barricas de vidrio

El envejecimiento en barricas de vidrio es una técnica relativamente nueva. Las barricas de vidrio son una alternativa a las barricas de roble que permite al vino envejecer sin que el sabor y aroma de la madera influya en el sabor final del vino. En lugar de madera, la influencia en el sabor y aroma del vino proviene de la oxidación, que es una consecuencia de la exposición al aire que se produce en el proceso de envejecimiento en barricas de vidrio.

Entre las principales ventajas del uso de barricas de vidrio se encuentra el hecho de que no se gasta el recurso de un bosque, lo que es una gran preocupación para muchos productores que buscan reducir su impacto ambiental. Además, las barricas de vidrio ofrecen una limpieza fácil y una previsibilidad de los resultados. Sin embargo, el costo y la falta de tradición son los principales impedimentos para su uso.

Conclusión

La crianza del vino en barricas de roble sigue siendo una de las prácticas más comunes y valoradas en la industria vitivinícola. Sin embargo, las alternativas que existen al uso del roble ofrecen una oportunidad para los productores y consumidores de disfrutar vinos con características diferentes y más diversas. Ya sea en barricas de diferentes maderas, acero inoxidable, cemento o vidrio, cada una de estas técnicas ofrece un potencial para crear vinos únicos y sorprendentes.